La parálisis facial periférica (PFP) afecta al nervio facial, el séptimo nervio craneal. Su incidencia es de 20 a 30 casos por cada 100 000 habitantes. El diagnóstico es clínico, aunque en algunos casos pueden requerirse pruebas de imagen. El protocolo de tratamiento incluye medicación, fisioterapia y, en ciertos casos, cirugía. Se ha demostrado que las técnicas de facilitación neuromuscular propioceptiva (FNP) y la estimulación eléctrica son importantes para la recuperación. Si bien la PFP tiene una alta tasa de recuperación, hasta el 40 % de los pacientes pueden experimentar secuelas permanentes.